Las abejas son criaturas increíblemente importantes para nuestro planeta. Estos bichitos tan adorables nos enseñan mucho sobre la naturaleza y su forma de funcionar.
¿Por qué son tan importantes las abejas?
Ellas son las polinizadoras más eficientes que existen. A medida que van recolectando el néctar y el polen para alimentar a sus colonias, también transfieren polen de una flor a otra, fertilizando las plantas y permitiéndoles producir frutos, semillas y nuevas plantas. Este proceso, se conoce como polinización, vital para la reproducción de la gran mayoría de las plantas con flores en la Tierra.
Pero, ¿de verdad son tan fundamentales para el ecosistema y la producción de la miel? Claro que sí. Por varias razones:
Biodiversidad y salud de los ecosistemas: Sin las abejas, muchos ecosistemas colapsarían. La polinización asegura la reproducción de una amplia gama de plantas, y esto a su vez proporciona alimento y hábitat para muchísimas especies de animales, desde insectos hasta mamíferos y aves. La diversidad de plantas es crucial para la estabilidad y resiliencia de los ecosistemas.
Ciclo de nutrientes y calidad del suelo: Las plantas que son polinizadas contribuyen a la formación de materia orgánica en el suelo, esto lo enriquece y mejora su estructura. De modo, que es fundamental para la salud del suelo y el ciclo de nutrientes en los ecosistemas.
Prevención de la erosión: Las raíces de las plantas sujetan el suelo, previniendo la erosión causada por el agua y el viento. La abundancia de plantas contribuye a mantener los suelos sanos y estables.
Como ya sabemos, también son fundamentales para la producción de miel, ya que produce este alimento delicioso y natural, lleno de beneficios y propiedades tanto nutritivas como medicinales.
PROCESO DE PRODUCCIÓN DE MIEL PASO A PASO
En este trabajo importante para recoger el alimento, se encargan las abejas obreras. Primero, localizan las flores. Las abejas tienen una visión excelente y eso les permite ver los patrones de las flores que son las guías del néctar y que a nuestros ojos, los humanos, pasa desapercibido. Su sentido del olfato también consigue que detecten fácilmente los aromas de las flores. Segundo, una vez que la abeja aterriza en la flor, extiende su linda probóscide (nosotros la conocemos como lengua) de aspecto largo y fino, como una pajita. Su lengua está formada por un tubo succionador. Tercero, succiona el néctar moviendo músculos hasta llegar a su buche melario (o estómago de miel, como se le conoce). Cuarto, el néctar se almacena en el buche melario. Algo importante, es que durante la recolección del néctar, el polen se adhiere a los pelitos del cuerpo de la abeja, especialmente en sus patitas traseras, y esta parte de alimento también se transporta a la colmena como fuente de proteínas para alimentar a las abejas más jóvenes o las larvas.
¿Sabías que el proceso de recolección de néctar es fascinante?
Como vemos, el proceso de recolección es muy importante, ya que se transfiere el polen, se crea fertilización y reproducción del mismo y se forman nuevos frutos y semillas. También existe una relación simbiótica entre las flores y las abejas, además de mejorar la calidad y la cantidad de los cultivos.
¿Cómo es el proceso del buche melario? Es importante destacar, que el buche melario no es un estómago, es un órgano especializado donde la abeja almacena el néctar que ha recolectado. Ella lo guarda ahí hasta llegar a la colmena, y durante el vuelo de regreso, va convirtiendo el néctar en miel con la ayuda de las enzimas presentes, al descomponerse los azúcares complejos en otros más simples. El néctar es como una solución azucarada que principalmente contiene sacarosa y una proporción alta de agua. ¿Qué beneficios tiene?
- Hace la miel más digestible
- Previene la cristalización prematura
Finalizamos este maravilloso proceso, con el almacenamiento y la maduración.
Las abejas ventilan la miel para reducir su humedad. Y esto lo logran a través de un ingenioso sistema de ventilación dentro de la colmena.
Regurgitación y exposición en capas finas. En lugar de llenar rápidamente las celdas de inmediato, lo extienden en finas capas y esto permite que el aire facilite la evaporación.
Abanicamiento con las alas. Un método principal pero impresionante. Cientos de abejas, a veces incluso miles, se posicionan cerca de la entrada, y empiezan a batir enérgicamente sus alas para crear corrientes de aire. ¿Resultado?
- Extraen la humedad
- Introducen aire seco
- Hacen circular el aire
- Regulan la temperatura
- Crean movimiento del néctar
Una vez que la miel ha conseguido la temperatura deseada con el contenido de humedad óptimo, sellan las celdas con cera para su conservación. Este proceso se llama operculación.
AMENAZAS Y DESAFÍOS PARA LAS ABEJAS
El cambio climático tiene gran impacto en las colmenas y estas se ven seriamente afectadas, por eso que hay que actuar de inmediato. ¿De qué manera están amenazadas?
Al aumentar las temperaturas y haber cambios significativos en las lluvias, se alteran también los patrones florales, y se produce una desincronización en la floración de las plantas, pues unas crecen antes, otras después y se reduce la disponibilidad de polen y néctar.
Las olas de calor tan frecuentes y extremas o incluso las inundaciones repentinas, pueden destruir la vegetación, limitando el acceso de las abejas a las plantas y causando estrés en las colmenas.
¿Existen más problemas que amenacen la existencia de las abejas y sus colmenas?
Por desgracia, sí. Y es el uso de pesticidas, y la pérdida de hábitat.
El uso de tantos herbicidas, fungicidas y pesticidas en la agricultura provocan que las plantas lo absorban y se distribuye por todo su tejido, incluyendo el néctar y el polen que las abejas acceden después. Eso causa en ellos problemas graves como la desorientación, disminución de aprendizaje, problemas de navegación, debilitamiento de su sistema inmunológico, reducción de fertilidad de la reina y la facilidad para que las abejas desarrollen más enfermedades.
La pérdida de su hábitat causa deforestación, reducción de alimentos para ellas, la dificultad para reproducirse y muchos otros problemas.
Pero por si fuera poco, aún hay algo más que debe preocuparnos. Las enfermedades y parásitos que afectan directamente a las abejas.
Algunas de ellas son:
Varroa destructor: Este ácaro que se alimenta de la hemolinfa de las abejas, debilitándolas y transmitiéndoles virus. Las infestaciones severas pueden llevar al colapso de la colmena.
Loque Americana (Paenibacillus larvae): Enfermedad bacteriana altamente contagiosa que afecta a las larvas de abeja, pudriéndolas dentro de las celdas. Es muy destructiva y requiere la quema de las colmenas infectadas para evitar su propagación.
Pequeño Escarabajo de la Colmena (Aethina tumida): Este escarabajo es una plaga invasora que se alimenta de la miel, el polen y la cría, y puede causar la fermentación del contenido de la colmena y el abandono de la misma por parte de las abejas.
¿Hay alguna solución?
Pero, ¿estamos a tiempo de ayudar y salvar a las abejas? Claro que sí, pero requiere actuación de inmediato y por supuesto, compromiso y lealtad con ellas. Esto implica ciertas pautas que debemos hacer o seguir:
Creación de jardines con flores melíferas. Prioriza la plantación de las flores de tu región o zona, ya que se adaptan al clima local y son más atractivas para las abejas autóctonas. Otra idea es plantar flores ‘amigas de las abejas’. ¿Qué significa esto? Pues que existen tipos de flores que a las abejas les encantan, como los girasoles, la lavanda, el tomillo, el romero, la caléndula, savia o flores frutales y arbustos.
Reducción del uso de químicos en la agricultura. Evita los pesticidas químicos y cualquier uso de insecticida. Más bien, busca alternativas ecológicas y orgánicas, además de métodos de control de plagas naturales.
Apoya a la apicultura sostenible y consumo responsable de la miel. Ten el buen hábito de consumir miel cruda y local siempre que sea posible. También puedes informarte de las prácticas del apicultor e investigar sobre el tema, conocer cómo maneja el apicultor sus colmenas.
Las abejas son mucho más que simples recolectoras y productoras de miel; son un pilar fundamental para la vida en la tierra. Hacen una labor incansable que no solo nos deleita con un delicioso manjar como la miel, sino que también sostiene la base de los ecosistemas. Protege y cuida de las abejas. ¿El resultado? Una vida más sana, más duradera y más feliz.

